Escrito por Juan Antonio Castillejos
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A las puertas de marzo de 2026, la narrativa del «SEO ha muerto» ha vuelto a chocar con la realidad de los datos. Tras dos años de adopción masiva de modelos de lenguaje (LLMs) y el despliegue de soluciones como ChatGPT Search, el panorama para las grandes corporaciones es hoy más claro que nunca: mientras la IA genera conversación, Google sigue generando negocio.
Un análisis reciente de Ahrefs arroja luz sobre esta paradoja: ChatGPT ya procesa un volumen de consultas equivalente al 12% de las búsquedas de Google. Es un crecimiento histórico para una plataforma tan joven, pero encierra una métrica crítica para cualquier Director de Marketing: Google envía 190 veces más tráfico cualificado a los sitios web que ChatGPT.
¿Cómo es posible que, con un volumen de uso tan relevante, el impacto de los LLMs en la captación de clientes sea residual? Analizamos los factores estratégicos y los movimientos que están definiendo la visibilidad en este nuevo ciclo.
La brecha de conversión: de la síntesis a la decisión de compra
La diferencia fundamental entre ambos ecosistemas no reside en la tecnología, sino en la intención del usuario. Mientras que Google mantiene una tasa de interacción (CTR) media del 29,2%, la de ChatGPT se sitúa apenas en el 1,3%.
- En Google, el usuario busca una solución externa: la búsqueda es un medio para llegar a un destino: un producto, un servicio experto o una información detallada que respalde una decisión. Existe una voluntad de «salir» hacia la web de confianza.
- En los LLMs, el usuario busca una respuesta final: según este informe de OpenAI, algunos de los principales usos que el usuario hace de la plataforma es la redacción de contenidos, así como la búsqueda de información para tomar decisiones. El usuario entra en un flujo de producción interna donde el clic hacia el exterior se percibe como una interrupción, no como el objetivo.
Para una empresa con un ecosistema digital complejo, esto significa que el tráfico de Google sigue siendo el motor principal de transaccionalidad y captación de leads de alto valor.
El «ecosistema de retención»: la respuesta de Google
Google ha dejado de ser un punto de partida que deriva tráfico para convertirse en un destino, pero con un matiz clave para las marcas: sigue necesitando la autoridad para validar sus respuestas. Dos movimientos ejecutados este mes de febrero demuestran su estrategia:
- Evolución de las AI Overviews: es conocido que este módulo o funcionalidad permite consumir contenido externo dentro del propio buscador. Sin embargo, en un reciente movimiento Google ha amplificado el protagonismo de los enlaces a las fuentes más relevantes. Si bien el descenso de tráfico desde los resultados de búsqueda hacia los sitios web seguirá siendo notable, vemos en este movimiento que la referencia a las fuentes con más autoridad y más confiabilidad sigue siendo un básico para Google.
- Actualización de Discover (5 de febrero): el ajuste algorítmico para potenciar la «experiencia de primera mano» (EEAT) es una respuesta directa a la saturación de contenido sintético. Al priorizar historias reales y opiniones expertas, Google asegura que el usuario encuentre la «chispa humana» que los modelos de IA, por definición, solo pueden imitar.
Encontrabilidad digital: preparando la infraestructura del futuro
A pesar de la hegemonía de Google como motor de negocio, el SEO no puede ignorar los movimientos estructurales del sector. Mientras los datos de tráfico de los LLMs son hoy marginales, la industria ya está desplegando la infraestructura técnica para su estandarización. Este mes de febrero de 2026 recoge dos hechos que describen la tendencia a largo plazo:
- Profesionalización de la métrica: Microsoft ha lanzado en Public Preview su sección de AI Performance en Bing Webmaster Tools. Que los buscadores empiecen a ofrecer KPIs oficiales de rendimiento dentro de la IA confirma que, aunque el volumen de clics sea residual hoy, la medición de este canal se ha convertido en una métrica de control obligatoria en nuestros cuadros de mando.
- El estándar técnico de legibilidad (.md-agent): La propuesta de Cloudflare sobre «Markdown para agentes» señala un cambio de paradigma en la encontrabilidad digital. Ya no basta con ser indexables por un motor de búsqueda tradicional; el objetivo es servir versiones de contenido optimizadas para que los agentes de IA nos «lean» sin fricciones.
Para una gran corporación con activos digitales complejos, esperar a que el tráfico sea masivo para adaptar la infraestructura es un error de competitividad.
El posicionamiento escéptico de Google y Bing respecto a ciertos estándares no debe confundirse con inmovilismo; la web está evolucionando hacia una capa de servicio donde ser la fuente más «legible» para la IA será el requisito previo para capturar ese tráfico cuando finalmente decida salir del entorno del chat.
Estrategia 2026: consolidar el liderazgo orgánico
Más allá del ruido mediático de los LLMs, la realidad del rendimiento nos dicta una prioridad clara: el SEO estratégico es hoy más valioso que nunca para las grandes compañías.
En 2026, la encontrabilidad digital no se consigue simplemente publicando contenido, sino construyendo una autoridad inamovible. En un entorno saturado de respuestas sintéticas y resúmenes generativos, ser la fuente original y experta es la única estrategia que garantiza que el usuario, tras leer un resumen de IA, decida que el sitio web de su marca es el lugar donde realmente quiere estar.




